HISTORIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA

 

El 24 de Septiembre de 1810, Santa Cruz y el grito libertario

Importantes personajes enfrentaron la lucha por la independencia. Se tuvo que vivir sangrientas batallas por la libertad.

La Plaza de Armas fue el escenario principal del inicio de esta conquista.

Este cuadro refleja el ambiente que se vivió la tarde del 24 de septiembre de 1810 cuando se realizó el Cabildo en la plaza principal de Santa Cruz.

Cada 24 de septiembre Santa Cruz conmemora el primer levantamiento por su libertad, ocurrido en 1810 en la plaza principal de la ciudad capital. Según se dice, aun cuando no existe documentación de la época que respalde las aseveraciones, la tarde del día 24 en 1810, cuando el pueblo celebraba la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, se convocó a un cabildo abierto para romper el poder colonial  y se designó una junta de Gobierno.

Sin embargo, la guerra de la independencia  tuvo sus primeros antecedentes en agosto de 1809, entre la población negra esclava. Ellos habían escuchado hablar de un movimiento libertario, que hacía referencia a los sucesos de Charcas y La Paz y esperaban que el Subdelegado anunciara dicho movimiento. Pero al ver que pasaban los días y nadie hacía nada, decidieron ejecutar a todos los blancos de Santa Cruz. La conspiración fue descubierta a tiempo y los esclavos fueron castigados.

Después, el 24 de septiembre de 1810, cuando los doctores que habían estudiado en Charcas se levantaron y proclamaron una junta patriótica encabezada por el Dr. Antonio Vicente Seoane, el Cnl. Antonio Suárez, el cura José Andrés Salvatierra, Juan Manuel Lemoine y el argentino Eustaquio Moldes. Se había empezado la lucha por la independencia. Sin embargo, esta junta duró muy poco, sólo tenía jurisdicción en la ciudad y se mantuvo hasta  1811 cuando los realistas volvieron a tomar el mando en Santa Cruz. Gabriel René Moreno, el más grande historiador cruceño, cuenta que Santa Cruz, era “rabiosamente realista”. Y éstos, bajo el mando de José Manuel de Goyeneche, el más alto jefe militar realista que operaba en el Alto Perú por mandato del virrey de Lima, ordenó al Cnl. José Miguel Becerra, recuperar Santa Cruz. Becerra que dominaba Cordillera, retomó la plaza y fue nombrado Gobernador Intendente de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. La ciudad estuvo bajo el dominio realista hasta  1813, año en que llega el Cnl. Ignacio Warnes, huyendo de la derrota sufrida por el segundo ejército auxiliar argentino al mando del Gral. Belgrano.

En marzo de 1813 el Cnl. Antonio Suárez recupera el mando  y lo entrega a Warnes el 24 de septiembre de 1813, quien gobierna hasta su muerte en 1816, cuando fue derrotado en la batalla de El Pari por el Gral. Francisco Javier de Aguilera, que ingresa a la ciudad como Gobernador de Santa Cruz, cargo que mantiene hasta 1825. Por esta conquista, Aguilera recibió el título de Brigadier y Caballero de la Orden de Santa Isabel.

 Durante el Gobierno de Aguilera se caracterizó en el bando patriota, la presencia de José Manuel Mercado, “el Colorao”, y sus montoneros, que desde Cordillera hostigaban constantemente tratando de recuperar la plaza cruceña. A pesar de varios intentos no lograron retomar Santa Cruz, Aguilera afianzó su poder en la provincia, que incluía a Mojos, Chiquitos.

La larga lucha por la independencia fue un proceso de constante lucha donde se destacaron patriotas como Ignacio Warnes, José Manuel Mercado, José Manuel Baca y Ana Barba.

Finalmente, en 1825, Santa Cruz tuvo su lugar bien ganado en la creación de la nueva República de Bolivia, cuando se suscribió el Acta de Nacimiento de lo que hoy es Bolivia. La primera Asamblea deliberante reunida en Chuquisaca,  declaraba en su sesión del  6 de agosto de 1825, que las cinco provincias que comprendían la antigua Audiencia de Charcas, se erigían en Estado libre y autónomo con la denominación de República Bolívar, en homenaje al libertador. Los diputados de Mojos, Chiquitos y Cordillera no asistieron a dicha Constituyente. La mayoría de los congresales habían militado anteriormente en el bando realista.

 

 

El histórico cabildo de la independencia

La mayoría de los ocho mil habitantes acudieron a la plaza principal para celebrar el día de “Nuestra Señora de las Mercedes”

Esta foto de la plaza principal de la ciudad fue tomada años después.

El 24 de Septiembre de 1810 Santa Cruz da el primer paso hacia su independencia. Aquel día se produjo el primer aporte de los cruceños al proceso de emancipación americana, pues se llevó a cabo un Cabildo Abierto donde se nombró la Junta Gubernamental y se destituyó al entonces gobernador Pedro José Pimentel.

Pero, para que se produzca ese pronunciamiento, primero hubo que preparar el terreno. El plan de Gobierno a establecerse era el mismo de Chuquisaca y La Paz. Es así que después de los sucesos de Chuquisaca llegaron a Santa Cruz, con el propósito de expandir las ideas revolucionarias, el cruceño, doctor Antonio Vicente Seoane y el doctor Juan Manuel Lemoine y formaron un partido al que se integró también el padre José Andrés Salvatierra, el coronel Antonio Suárez y otros.

Cuando ya todo estaba listo, arribaron el emisario Eustaquio Moldes de la Junta de Gobierno de Buenos Aires y don Melchor  de Cochabamba, dándose de esta forma el primer pronunciamiento cruceño por la independencia. “El movimiento estalló la tarde del 24 de septiembre de 1810, con el amotinamiento de las milicias, la destitución del gobernador, Pedro José Toledo Pimentel y el llamado al pueblo para concurrir a Cabildo Abierto, constituyéndose así la Junta Gubernamental”. Así relata Hernando Sanabria lo sucedido ese día.

Ese 24 de septiembre Santa Cruz celebraba el día de “Nuestra Señora de las Mercedes”, por lo que la mayor parte de los ocho mil habitantes que vivían en el pueblo estaba reunida en la Plaza de Armas celebrando esa festividad. La concentración de los cruceños fue aprovechada para convocar al Cabildo Abierto donde se determinaron las primeras acciones por la independencia.

Se conformó la Junta Gubernamental, compuesta por tres cruceños, el abogado Antonio Vicente Seoane, el sacerdote José Salvatierra y el coronel Antonio Suárez. También se acordó deponer a las autoridades despóticas del Rey de España y sustituirlas por criollos que traten con igualdad y justicia a todos los pobladores; además, de dar libertad a las autoridades realistas depuestas, siempre y cuando no atenten contra la nueva junta de gobierno, pudiendo éstas radicar y trabajar en el pueblo o regresar a España.

Su primera medida de la Junta Gubernamental fue liberar a los esclavos negros del Tao y después redactar el Acta de Pronunciamiento del Cabildo Abierto.

Esta Junta Revolucionaria fue el mando político de la Intendencia de Santa Cruz hasta octubre de 1811, fecha en que retorna a manos de los realistas. 

Así era la ciudad antes de 1810

Un pueblo • Tenía apenas 11 calles y alrededor de 10 mil habitantes, entre españoles, mestizos, cholos, indios y negros. 

Nombre • En esa época, Santa Cruz de la Sierra se llamaba también San Lorenzo. El arroyo Pari, atravesaba la ciudad, tenía su cauce por donde hoy es la avenida Cañoto sobre el primer anillo de circunvalación, en una de las zonas céntricas. 



El agua • Toda la población se proveía de agua en este arroyo. Las mujeres acostumbraban a llevar sus cántaros en la cabeza, como desafiando al equilibrio y mostrando su coqueterío natural. En ese entonces, no había agua potable, por lo tanto, se hacía paúros para poder beber agua limpia.

Lugar • El espeso monte bordeaba la pequeña población, lo cual obligaba a los pobladores, a que cada cierto tiempo se reúnan para limpiar los alrededores y evitar que el monte los invada.

Casas • Las paredes de las casas eran por lo general construidas con barro, los techos eran de palmas de motacú. Algunas viviendas fueron levantadas con adobes cubiertas de tejas y con corredores de alas anchas sostenidas por pilares gruesos. 

Las calles • Por las calles sólo transitaban las crujientes carretas de madera, arrastradas por bueyes que hundían sus ruedas toscas en la arena de las calles.

Ciudad • Estaba organizada en cuadrantes, por manzanos, esa era una ley de España. La plaza estaba en el centro y era espaciosa, al frente estaba la Catedral que tenía una construcción rústica, también existía una pequeña capilla que llevaba por nombre Misericordia, donde ahora es la parroquia Jesús Nazareno.

La gente • Era muy hospitalaria, confiada y noble. Al atardecer, acostumbraba a sentarse en los corredores; los jóvenes y niños correteaban por los alrededores hasta altas horas de la noche sin temor a ser atacados por malvivientes, aunque sí tenían muchas leyendas que habían llegado junto a los españoles como la Viudita para espantar a los borrachos, el “duende” para dar dulce a los niños y otros. 

Buri • Por las noches se escuchaban las serenatas al pie de las ventanas, donde llegaban los galanes buscando conquistar a una muchacha. Era un pueblo alegre con rasgos de soñador, así lo calificaron algunos de los pocos historiadores que escribieron acerca de Santa Cruz de la Sierra. 

Visión • Era casi una aldea,  todos se conocían. Entre los productos que cultivaban estaba la caña, arroz, maíz, café, urucú y yuca. Tenían una gran producción de azúcar negra y miel de abeja. Ningún terrateniente era dueño de la tierra que cultivaba.

 

Ellos lucharon por la libertad

Manuel Ignacio Warnes

Fue uno de los  héroes de la independencia.  Murió en la cruenta batalla de El Pari.

A su lado lucharon el coronel José Manuel Mercado “el Colorao” y a José Manuel Baca “Cañoto”, durante la sangrienta batalla de El Pari, el 21 de noviembre de 1816.

Nació en Buenos Aires, Argentina. Se alistó a las filas de la revolución el 25 de mayo de 1810, partió con Belgrano hacia el Paraguay. Participó en las batallas de Tucumán y Salta como ayudante del general Belgrano. El 24 de septiembre ingresó a Santa Cruz de la Sierra, al ser derrotado el segundo ejército auxiliar argentino del que formaba parte, designado como gobernador intendente de la provincia con la misión de reorganizar las fuerzas patriotas y armarlas a su defensa.

En la ciudad organizó talleres de mecánica y armería, e implementó la fabricación de la pólvora. Organizó la caballería bajo la comandancia de su lugarteniente, José Manuel Mercado.

Decretó la libertad de los esclavos con la condición de que presten servicios militares y participen en los cuerpos llamados Pardos y Morenos. En abril de 1814 se une a la avanzada de caballería.

Llega hasta  Santa Cruz de la Sierra el cruceño Francisco Xavier Aguilera, al mando de 1.500 hombres bien equipados. El 21 de noviembre de 1816, Warnes le hace frente en la batalla de El Pari. Después de 6 horas de lucha muere.  * (Ingrid Vespa de Pucci)

José Manuel Baca “Cañoto”

Este héroe cruceño, conocido como “Cañoto”, luchó junto a José Manuel Mercado e Ignacio Warnes en la batalla de El Pari, el 21 de noviembre de 1816, siempre acompañado de su guitarra, canciones y poemas.

“Cañoto” nació el 10 de diciembre de 1790, sus padres fueron don Pedro Pablo Baca y doña Manuela de Baca. En la Cordillera de los Chiriguanos estudió gramática, letras y el idioma nativo de la región, allí también desarrolló su talento por la guitarra, las coplas y las poesías. En 1813 ingresó al cuerpo de caballería “Escuadrón de Cazadores” donde participó en las luchas libertarias.

En la batalla de El Pari, tras el sabor amargo de la derrota, sufrió el amargo dolor por la pérdida del coronel Ignacio Warnes. Muy perseguido, formó una banda de guerrilleros. Entre los años 1817 y 1820 merodeaban por la campiña, volviendo luego a Santa Cruz  para burlarse de los realistas, quienes  lo persiguieron hasta que lo obligaron a huir nuevamente, esta vez hacia el sur, encontrando asilo entre los guerrilleros del general Martín Miguel de Güemes. Luego de la muerte de Güemes volvió a Bolivia para incorporarse a las filas de las fuerzas guerrilleras del coronel José Manuel Mercado. Finalmente obtuvo su retiro definitivo de las fuerzas militares y decidió dedicarse a la agricultura. Murió años después.

Ana Barba

Esta heroína, en el año 1816, expuso su vida para recuperar la cabeza del patriota Ignacio Warnes de manos del ejército realista. Ayudada por su esposo Francisco Rivero y de José Manuel Baca “Cañoto” recuperó y enterró en su casa la cabeza de Warnes.

Luego de nueve años, cuando se proclamó la independencia, Ana entregó la cabeza del caudillo al Prefecto del Departamento para su cristiana sepultura.

Esta heroína nació en 1795 y estuvo casada con Francisco Rivero.

La leyenda sostiene que  Ignacio Warnes, fue padrino de boda de la pareja, por lo que cuando Warnes fue muerto y colgada su cabeza en el centro de la plaza, Ana Barba y su esposo concibieron la idea de quitar la cabeza del sombrío lugar. Lo consiguieron en una noche oscura, gracias a la ayuda de Cañoto, la llevaron a esconder en su casa situada en la barriada del Tocotocal.

En 1925 la cabeza del  caudillo fue llevada a la Catedral para rendirle las honras fúnebres y una ceremonia presidida por el coronel José Videla, primer gobernante independiente de Santa Cruz.  * Extraído del libro Cruceños Notables de Hernando Sanabria.

José Manuel Mercado

Por el color tostado de su piel, la barba y el pelo rojizo, fue conocido como “el Colorao”. Fue uno de los valientes héroes de la independencia, participando en las cruentas batallas de la Florida y El Pari.

Una vez Warnes en la Republiqueta de Santa Cruz, Mercado se convirtió en el brazo derecho del militar argentino. Se ocupó de ayudarlo en la instrucción del ejército patriota y en labores que cumplían ambos en el artesanal barrio de La Pólvora. Pero su trabajo no fue sólo de instrucción, pues tuvo que repeler en varias ocasiones al ejército realista, en los combates en Urucú, San Pedrillo, Vallegrande y Santa Bárbara y      en las batallas de Florida y El Pari.

Cuando era perseguido por el ejército realista se refugiaba en su fuerte que eran los peñascos cordilleranos de Saipurú hasta que se proclamó la independencia.

El 14 de febrero de 1825, Mercado después de muchos años entró a la ciudad de Santa Cruz y a la plaza principal donde todo el pueblo proclamó la independencia, aceptando por unánime designación la investidura de Gobernador.  Mercado nació el 14 de marzo de 1782 en Santa Bárbara, Santa Cruz.  Murió pobre en su ciudad natal, el 3 de junio de 1842, ganando un sueldo de Coronel con que fue ascendido al retirarse del servicio de las armas, por no aceptar un cambio de guarnición militar de Sorata.

Antonio Vicente Seoane

Liderizó la Junta Revolucionaria de Gobierno de Santa Cruz, integrada también por José Andrés Salvatierra y Antonio Suárez. Fue uno de los primeros patriotas que propagó las ideas de rebelión en contra de la corona española, logrando así la independencia del pueblo cruceño.

Hijo del coronel español Antonio Seoane de los Santos, fue gobernador de Santa Cruz hasta 1810. Estudió Derecho en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, donde se graduó de abogado. Retornó a Santa Cruz con ideas nuevas, las mismas que había adquirido en los claustros de la Universidad de Chuquisaca y que puso en práctica pese a la oposición de su padre.

Es así que lideriza la revolución criolla antipeninsular del 24 de septiembre de 1810, formando parte de la Junta Revolucionaria de Gobierno. El golpe se tradujo en horas de la tarde, con el apresamiento del gobernador José Toledo Pimentel y con el llamado Cabildo Abierto de 1810, donde se conformó la Junta Revolucionaria y Patriota.

Por presiones políticas se ausenta hasta 1824. Más tarde en 1825 es elegido diputado por la ciudad de Santa Cruz y su jurisdicción rural, por el Mariscal José Antonio José de Sucre ante la Asamblea Deliberante y luego Constituyente durante la histórica  creación de la República de Bolivia.

José Andrés Salvatierra

Este sacrificado patriota tuvo que sufrir prisiones y destierros por la independencia de Santa Cruz, pues formó parte de la Junta Revolucionaria y Patriota, junto con Antonio Vicente Seoane y el coronel Antonio Suárez, por designación del Cabildo Abierto del 24 de septiembre de 1810.

Nació en Santa Cruz, el 30 de noviembre de 1772. Sus padres fueron el coronel Alejandro Salvatierra y doña Josefa Chávez.

El año 1796, fue ordenado sacerdote por el Arzobispo de La Plata.

Recién ordenado, regresó a Santa Cruz para ejercer su carrera sacerdotal, siendo así conversor del poblado indígena de Membiray. Posteriormente, desde 1805 hasta 1810 fue capellán de la guarnición castrense.

En su trayectoria pública desempeñó altas comisiones políticas y administrativas. Constituyó el primer templo de San Roque.

Con la retoma realista de 1811, el sacerdote fue tomado prisionero. La entrada de  Belgrano al país favoreció al sacerdote, saliendo en libertad en 1812. Luego salió del país y regresó en 1825.

Falleció en nuestra ciudad, a la avanzada edad de 90 años, el 2 de abril de 1862. Fue conversor de indios chiriguanos desde la misión San Miguel de Membiray, y luego un sacrificado soldado de la emancipación de la patria, habiendo formado parte de la junta de 1810.

Antonio Suárez

El coronel Antonio Suárez formó parte de la Junta Revolucionaria y Patriota junto a Antonio Vicente Seoane y José Andrés Salvatierra, la misma que fuera elegida por el Cabildo Abierto del 24 de Septiembre de 1810 y que depuso al gobernador Pedro José Toledo.

Hijo de José Suárez de Arellano y doña María de Argamoza, nació en Santa Cruz el año 1765.

Luego de participar en la arremetida realista y el triunfo revolucionario, gobernó con intermitencia hasta 1813, entregando ese año el mando a Manuel Ignacio Warnes García, que había sido enviado por el general Manuel Belgrano, comandante del segundo ejército auxiliar argentino. Suaréz fue nuevamente gobernador o prefecto entre los años 1838 y 1839.

El coronel Antonio Suárez junto con sus compañeros de acción revolucionaria, Seoane y Salvatierra sobrevivieron largos años a la guerra emancipadora. Prestó sus servicios a la naciente patria. Fue mayor de plaza, prefecto del departamento y representante nacional. Falleció en 1843.

El golpe revolucionario del 24 de septiembre de 1810, que depuso al gobernador Pedro José Toledo, en Santa Cruz, nombrando el cabildo gobernativo, Suárez fue nombrado presidente.  Gobernó con intermitencias hasta 1813, 1838 y 1839. 

Ellos también lucharon

Dr. Juan Manuel Lemoine

Desde comienzos de 1809, los criollos de Chuquisaca enviaron emisarios a los principales centros del Alto Perú (hoy Bolivia), para que propaguen las ideas libertarias, de la corona española. Uno de éstos fue el Dr. Juan Manuel Lemoine, que llegó a Santa Cruz con el Dr. Antonio Vicente Seoane. Fue parte del movimiento de 1810.

Eustaquio Moldes

El argentino Eustaquio Moldes, fue un emisario de la Junta de Gobierno de Buenos Aires, con la misión de urgir a los confabulados cruceños a precipitar la acción revolucionaria independentista; juntamente con otros doctores de Charcas y personalidades de Santa Cruz. Fue uno de los actores e impulsores de la revolución.

Juan Antonio Alvarez de Arenales

Fue un militar español que abrazó la causa de la independencia; fue designado por la Audiencia (Revolucionaria) de Charcas, Comandante General de Charcas, y le confió la organización de una fuerte milicia. El 25 de mayo de 1814 derrota al Gral. realista José Manuel Blanco, en Florida; en 1820 ganó la batalla de “Pasco” (Perú).

Vicente Caballero

El Dr. Vicente Caballero, que fue uno de los gestores para la emancipación boliviana, primer representante por la provincia de Vallegrande a la Asamblea deliberante del 6 de agosto de 1825, firmó el Acta de la Independencia de la República de Bolivia juntamente con el Dr. Antonio Vicente Seoane, que asistió en representación de Santa Cruz. Nació el 27 de octubre de 1788 y falleció en Pulquina, hoy provincia Caballero el 30 de septiembre de 1972.

Agustín Saavedra Paz

Fue un héroe cruceño que participó en varias batallas junto al Cnl. Marcelino Montero en la época de la independencia, y por su valor y coraje fue condecorado con medalla al mérito en el campo de la batalla de Ingavi, el 18 de noviembre de 1841. El Gral. Agustín Saavedra Paz nació en Samaipata el 29 de agosto de 1796, militar de carrera, varias veces parlamentario por Santa Cruz, falleció en su ciudad natal, el 17 de octubre de 1860.

Cnl. Diego La Riva

Fue un valiente patriota, actuó en varias acciones de armas durante la guerra de la independencia, sobresaliendo en la batalla de Florida, el 25 de mayo de 1814 en la que, al frente de la infantería y al lado de Warnes, Cañoto y otros, obtuvieron una importante victoria sobre las tropas realistas. En 1834, en su calidad de Prefecto de Santa Cruz, fundó el hospital San Juan de Dios. 

Francisca López

Esta hermosa dama cruceña de la época de la independencia, más conocida en su época con el denominativo de “Panchita”, se negó a peinarse con raya a la usanza impuesta por los chapetones realistas, y en cambio  llevaba un miriñaque azul celeste con guardas blancas; había hecho promesa a la Virgen de no cambiar de peinado hasta no ver totalmente asegurada la causa de la Patria.

Marcelino Montero

Luego de luchar valientemente en las guerrillas por la independencia, al lado de San Martín, Bolívar, Ballivián y Velasco, combatió heroicamente en la llamada batalla de Ingavi en el año 1841, contra las fuerzas invasoras peruanas, que se resolvió con la victoria para las armas de la patria. Fundó Lagunillas en 1855, para la defensa de la llamada Cordillera de los ataques de los chiriguanos.

Anselmo Rivas

Un criollo cruceño que tuvo una preponderante actuación en el oriente boliviano, durante la guerra de la independencia. Fue gobernador de Santa Cruz por el Rey en 1819-1820. Fue Prefecto de Santa Cruz por la República en 1828 y en 1834-1836; en este último año fundó Gutiérrez (Prov. Cordillera). Murió asesinado en 1837.

 

La batalla de El Pari, la más sangrienta de la gesta libertaria

En esta batalla fue derrotada la fuerza patriota. Allí fue muerto el caudillo Warnes.

UNA BATALLA EN TRES CUADROS • El reconocido pintor Carlos Cirbián pintó la trilogía de la batalla de la Florida. Viajó a los lugares donde se desarrollaron los hechos para lograr la inspiración. El general Gary Prado lo asesoró en el aspecto militar. Los cuadros muestran los pasos de la batalla. Cirbián busca acercarse lo más fielmente a los hechos tal como sucedieron en ese tiempo. Algunos de estos cuadros se encuentran en las instalaciones del Comité pro Santa Cruz.

 

La mayor masacre • Así refleja Carlos Cirbián la batalla de El Pari donde perdieron la vida tres mil personas. 

Se dice que la batalla de El Pari tuvo como característica ser la más sangrienta en la guerra de la independencia; en ésta muere el coronel argentino Ignacio Warnes, que ejercía como gobernador de Santa Cruz. Se desarrolló el 21 de noviembre de 1816 en la vasta vega de El Pari, es decir en las afueras de la entonces Santa Cruz de la Sierra y actual barrio que lleva el mismo nombre.

Para aquel encuentro bélico se alistaron unos 1.200 combatientes arrendados por el Cnl. Ignacio Warnes, donde tuvieron notable actuación, José Manuel Baca conocido como “Cañoto” y José Manuel Mercado conocido como “el Colorao”.

Algunos comentaristas de la historia dicen que fue la batalla más sangrienta, pues de los cerca de 3.000 soldados que sumaban ambas partes, patriotas y realistas, sólo lograron sobrevivir 200 realistas, con los cuales entró a Santa Cruz el coronel cruceño Francisco Javier de Aguilera tres días después de la contienda. El factor decisivo de la derrota fue la muerte de Warnes, ocurrida en momentos de la refriega, cuando el caudillo alentaba a sus hombres desde la propia línea de combate. Cabe destacar, sin embargo, que es muy poco probable que el número de combatientes alcance tan excesivo número, ya que para la época, la población  de Santa Cruz no llegaba siquiera a los diez mil habitantes, lo que hace difícil de comprender la subsistencia de dichas tropas, en medio de una población tan pobre en recursos alimenticios, con una magrísima agricultura y ganadería.

La entrada de Javier de  Aguilera a Santa Cruz hubo de señalarse por medidas de terror impuestas al vecindario, empezando con la decapitación del caudillo muerto y la exhibición de su cabeza, colocada en una picota del centro de la plaza principal.

 Cuenta la historia que esa fue su mejor venganza del jefe de la división realista, pues tenía cuentas personales con Warnes, jefe de los patriotas por haber causado ofensas a la familia de Aguilera en una de las varias medidas de represión tomada contra los partidarios  de la monarquía.

Se sabe que la cabeza del coronel Ignacio Warnes en manos de los realistas fue recuperada por Ana Barba y su esposo Francisco Rivero, ayudados por “Cañoto”  que distrajo a los centinelas. Otra versión cuenta que fue más bien “Cañoto” y Francisco Rivero quienes recuperaron la cabeza, mientras que Ana Barba distraía a los guardias.

Sin embargo, ambas versiones coinciden en que luego de  recuperada la cabeza, ésta fue llevada y enterrada en la casa de los esposos Ana Barba y Francisco Rivero, quienes luego de nueve años, es decir el primer año en que se proclamara la independencia, la entregaron a las autoridades del pueblo para darle cristiana sepultura.

En dos meses de la entrada de Aguilera, se dice que ordenó el fusilamiento de más de 900 personas en la plaza principal. Sin embargo, hay historiadores que ponen en dudas este número. Francisca López, una de las patriotas, fue amarrada al madero de la “infamia”, por negarse a rendir honores a Aguilera. 

La iniciativa de un pintor cruceño

Los puntos rojos de este mapa que fue elaborado por Carlos Cirbián, reflejan los lugares donde se libraron las batallas de la independencia. El autor viajó a estos sitios con el propósito de mostrar lo más fielmente los lugares de las diferentes batallas libradas por los realistas y los patriotas.

Cirbián se ha caracterizado por retratar la historia cruceña a través de pinturas y ahora, con mapas. Su trabajo, sin duda, es un aporte a la historia  regional, nacional y universal.

La batalla de la Florida derrota al ejército realista

En esta contienda las fuerzas patriotas dieron un duro golpe a las fuerzas realistas. Lograron derrotar al coronel Blanco.

La batalla de la Florida fue una en que los patriotas lograron vencer al ejército realista. Este combate se libró en las márgenes del río Piraí. El Cnl. Ignacio Warnes como Juan A. Arenales y José Manuel Mercado derrotaron al coronel realista José Joaquín Blanco que gobernaba el pueblo.

En la contienda participaron unos ocho mil hombres, de los cuales trescientos fueron comandados por Warnes, otro tanto por Mercado y el resto por Arenales. 

Los jinetes al mando de Mercado se ubicaron al borde del monte que existía en la parte norte del pueblo. En la parte sur de la playa se dispuso la artillería. Ocultas en el margen del monte se ubicaron las unidades comandadas por Warnes  y De la Riva. Arenales se hizo cargo de la agrupación de la infantería y artillería. Ubicadas de esta forma esperaron a que Blanco dé inicio a la contienda.

En la madrugada del 25 de mayo de 1814  Blanco atacó a las fuerzas comandadas por “el Colorao” Mercado, las mismas que retrocedieron hacia las tropas de Warnes, tal como lo habían dispuesto con antelación. Llegado el medio día, las tropas que se encontraban en la margen norte del río Piraí atacaron a las tropas de Warnes liberándose un duro combate. Mientras tanto, Arenales junto con sus tropas dieron también una dura contienda. Por su parte, el comandante De la Riva hacía lo propio, atacando a los realistas  en la parte oeste.

Con este ataque estratégico, a Blanco no le queda más que retroceder hacia el pueblo, buscando refugio justo en la plaza principal con la intención de buscar desde ese lugar reorganizarse para poner resistencia.

Sin embargo, la historia cuenta que Warnes no dudó en ir por su búsqueda, es así que se presentó en la plaza principal para saldar cuentas, desafiándolo en voz alta a un combate personal.

En aquel momento Blanco, ya herido con cortes en su pierna y otras partes del cuerpo cayó muerto y la victoria de esa batalla fue para los patriotas. 

Batalla de Santa Bárbara, 1815

La batalla de Santa Bárbara fue una victoria más de los patriotas en su lucha por la independencia. Se desarrolló entre octubre y noviembre de 1815. La emprendió Warnes junto con otros cruceños, entre ellos el coronel José Manuel Mercado, conocido como “el Colorao” derrotando a los realistas comandados por Udaeta y Altolaguirre.

Hay otras versiones, como las escritas por Hernando Sanabria que indican que Warnes la emprendió solo, es decir sin la compañía de “el Colorao”.

Este combate, pese a haber sido una victoria del ejército patriota, fue uno de los más sangrientos, muchos hombres del ejército que comandaba Udaeta y Altolaguirre y que estaba conformado por españoles e indígenas cruceños, murieron incinerados en el pajonal donde se libró la batalla. “En ella Warnes empañó con crueles medidas inmediatas, como el incendio del pajonal donde se debatían los heridos del bando contrario, que no eran precisamente españoles, sino indígenas reclutados a la fuerza por  los realistas Adaeta y Altolaguirre”, describe Sanabria.  Esta fue la segunda batalla al mando de Warnes donde se obtuvo la victoria.

 

Santa Cruz tiene arquitectura mestiza con elementos propios

Fue creada en cuadrículas como todas las fundaciones españolas. Se desarrollaron tres tipologías arquitectónicas bien marcadas: el pahuichi, la construcción maciza y con galería.

Las primeras viviendas • Así eran los pahuichis que se levantaron en la ciudad, eran parecidos a las cabañas valencianas (España), pero adaptadas a la región por el aspecto climático.

La actual ciudad de Santa Cruz de la Sierra se edificó sobre las bases de la presencia española, vale decir que tiene una arquitectura mestiza, pero que obligaron a introducir elementos propios de la región, sobre todo por el factor climático.

El arquitecto Víctor Hugo Limpias, explica todo el proceso que se ha dado en el desarrollo urbanístico de la ciudad.  Durante, el periodo colonial la ciudad mantenía un urbanismo mixto, producto de una cuadrícula española fundacional.

Fueron tres las tipologías arquitectónicas que se desarrollaron durante los 265 años de ocupación española del oriente boliviano: la cabaña mestiza o pahuichi, la unidad habitacional compacta  y la habitacional con galería.

Al principio, la ciudad creció lentamente, pero fue perdiendo regularidad producto de las sendas y caminos que eran condicionados por la presencia de algunos arroyos, paúros y lagunetas que habían en diferentes zonas.

Durante las primeras décadas de la ocupación española, la arquitectura de la ciudad se caracterizó por su precariedad tecnológica y sencillez funcional y morfológica. Santa Cruz se creó como toda fundación española, a través de cuadrículas hispanoamericana, en un modelo urbanístico que nace en América, pero por parte de los españoles

La ciudad nace con una plaza abierta con calles rectas en la zona central, con una iglesia matriz, un cabildo frente de la plaza como una representación del poder religioso y político. Las primeras casas nacen como una vivienda española rústica, similar a la cabaña valenciana, conocidos como pahuichis.

Perduran en el tiempo • Las galerías se mantienen en el tiempo. Las casas con tejas marcaron un momento importante porque siguen vigentes en la ciudad.

Los pahuichis se construyeron con materiales naturales apenas elaborados. La armazón maderera con hastial cubría con hojas entrelazadas de la palmera motacú, una sola habitación. Con el tiempo, las condiciones ambientales exigieron que se incorpore un espacio abierto conocido como punilla, una especie de galería en el frente. Con el paso de los años, se desarrolló una serie de cinco variantes, todas desarrolladas a partir de la habitación a dos aguas original.

El largo de las cabañas varía de 5 a 12 metros en los ejemplos actuales, mientras que el ancho varía entre 3.5 y 5 metros. Posteriormente aparecen las edificaciones de imagen maciza. Básicamente, la vivienda compacta o maciza está construida por hileras de habitaciones continuas que pueden o no conformar patios circunstanciales.

Después aparece la galería maderera, pues establece su personalidad a través del horcón. Los volúmenes macizos, de estructura maderera y paredes de adobe y adobón, ganaron corredores cubiertos hacia la calle y hacia el patio interior, manteniéndose la organización de habitaciones en hilera y patios circunstanciales, producto espontáneo del crecimiento familiar.

La galería, corredor o pórtico supuso un avance tecnológico y morfológico significativo en la cultura material del cruceño. Su adopción puede entenderse como la última fase del proceso sociocultural de construcción de un hábitat regional.

Según Limpias, todos los momentos históricos marcan ciertas inclinaciones arquitectónicas, pero la ciudad nunca llega a ser homogénea. “En Santa Cruz jamás hubo una arquitectura  dominante, ni siquiera las galerías madereras llegaron a tomar control total, siempre convivieron varias arquitecturas”, dijo. Sin embargo, han surgido cambios importantes. Por ejemplo, antes las ventanas eran pequeñas para proteger de la tierra, mientras que ahora la arquitectura moderna ha optado por ventanas grandes, utilizar cerámica y otros.

Viviendas macizas

La vivienda compacta o maciza está constituida por hileras de habitaciones continuas que pueden o no conformar patios circunstanciales. A nivel de planta, las unidades compactas se comportan de una manera diferente al pahuichi, pues las habitaciones se conectan con el exterior e interior de la vivienda, y entre sí. 
Viviendas con galería

La galería, corredor o pórtico son corredores cubiertos hacia la calle y hacia el patio interior, manteniéndose la organización de habitaciones en hilera y patios circunstanciales, producto del crecimiento familiar. Esta arquitectura mejoró estéticamente en los últimos tiempos, pero se mantienen las bases de ese entonces.
Los horcones

Las primeras galerías se construyeron con pies derechos de madera rollizos soportando la prolongación del alero con apoyos de encastre simple. Con el tiempo, la unión de la columna con la viga se formalizó en un encaje tipo horca, que dio origen al vocablo “horcón”.

 

La ciudad en los tiempos de la colonia
Este mapa recientemente elaborado por Carlos Cirbián muestra cómo era la ciudad de Santa Cruz de la Sierra entre los años 1810 y 1825. 

 

Símbolos departamentales

La Bandera Cruceña

Himno Cruceño

Letra: Felipe Leonor Ribera
Música: Gastón Guillaux 

Bajo el cielo más puro de América,
y en la tierra de Ñuflo de Chávez,
¡Libertad! van trinando las aves
de su veste ostentando el primor.

De las flores el mundo galano,
su ambrosía perfumada ofreciendo,
¡Libertad, Libertad! van diciendo
en efluvios de Paz y de Amor.

CORO

La España grandiosa
con hado benigno
aquí plantó el signo
de la Redención.

Y surgió a su sombra 
un pueblo eminente
de límpida frente,
de leal corazón. 

De entusiasmo y de fe rebosante,
venga el hombre y repita ese coro,
que en el suelo del “árbol del oro”
siempre libre y feliz ha de ser.

Que Natura, en transportes de diosa,
abrir quiso con pródiga mano
en el suelo oriental boliviano
sus mil fuentes de gloria y poder.

Siempre libres, cruceños, seamos,
cual lo son nuestras aves y flores,
y sepamos vencer los rigores
del que intente a la patria oprimir.

Nuestro nombre, en tal hora, con sangre
en la Historia dejemos inscrito,
repitiendo de Warnes el grito:
“¡A vencer o con gloria  morir!”.

 

Nuestra emblema departamental fue creada el 24 de julio de 1864, mediante Decreto Prefectural emitido durante el gobierno prefectural del Dr. Tristán Roca.

La enseña cruceña está compuesta por tres franjas horizontales del mismo ancho, verde en la parte superior e inferior y blanca la del centro.

El color verde simboliza el verdor de las selvas, llanuras y montañas de nuestra tierra, así como la viva esperanza en un futuro mejor.

El blanco representa la pureza de nuestros valores comunitarios, la hidalguía y nobleza del pueblo cruceño, su patriotismo, honradez y sinceridad.

Nuestra emblema fue izada por primera vez, de forma extraoficial en 1980 por el Comité Cívico de Puerto Suárez, en oportunidad de un movimiento reivindicatorio de ese pueblo.

En Santa Cruz de la Sierra fue presentada e izada por primera vez, de manera oficial, el 11 de noviembre de 1980, en un acto público realizado en el patio de esa sede.

 


Los Escudos Departamentales

A lo largo de su historia Santa Cruz ha tenido tres escudos. Dos de éstos poco conocidos y tomados sólo como símbolos.  El tercero otorgado primero como emblema de la capital y luego adoptado como símbolo oficial,el 23 de abril de 1985.

Escudo publicado en 1903 • Este escudo de Santa Cruz que aparece en el Almanaque Guía de Santa Cruz, fue editado y publicado por Luis Lavadenz en una publicación local en 1903. Poco conocido porque no fue tomado como escudo oficial.
Escudo publicado en 1906 • También fue un emblema de Santa Cruz aunque no fue un símbolo oficial. Fue publicado en el libro de Marie Robinson  Wright “Bolivia-The central highway of South America, a land of rich resources and varied interest” en Londres, en 1906.
Escudo Oficial • Por Decreto 11/85 de 23 de abril de 1985, el Gobierno Departamental aprobó una Resolución del IV Congreso Cívico de la Cruceñidad, mediante la cual se adoptó el Escudo de la ciudad de Santa Cruz como símbolo y emblema de todo el Departamento.

 

Así era Santa Cruz 

Esta es una inspiración del arquitecto Víctor Hugo Limpias Ortiz, en base a diferentes fuentes documentales, descripciones, pinturas y fotografías a las que tuvo acceso.

 

 

 

Notables
Estos son algunos cruceños notables que lucharon por Santa Cruz de la Sierra. Esta fotografía muestra una escena de los pioneros cruceños de 1888.

La Catedral de la ciudad

Esta es la Basílica Menor de San Lorenzo en el año 1888, no obstante, al pasar dos siglos sigue manteniendo su diseño inicial.

Una labor cotidiana

Así la gente pelaba el arroz para alimentarse. Tenía que sacarle la chala en tacú. Los animales esperaban recoger los desperdicios. Esta práctica continúa en algunas zonas rurales.

 

¿De qué sirvió la Revolución de 1810?

“Como todo movimiento, no es la varita mágica que va a cambiar, es sólo el inicio de un largo y doloroso proceso, que recién se logra después de 15 años”, dice el historiador Alcides Parejas.

Plazuela el Pari • Esta plazuela fue construida para recordar la batalla de El Pari, considerada una de las más sangrientas, donde varios patriotas perdieron la vida.

De qué sirvió la revolución? ¿Valió el esfuerzo que hicieron los grandes luchadores?, esas son algunas de las interrogantes que surgen después de conocer las duras batallas que se tuvieron que realizar para logran la independencia.

Para algunos, la Revolución de 1810 fue un paso importante para luchar por la libertad, sin embargo, a la vista de la mayoría de los historiadores cruceños no significó grandes cambios.

“La revolución sólo sirvió para fregarnos la historia”. Es lo que sostiene el investigador Germán Coimbra.

“Para nosotros nunca significó nada, no nos trajo nada bueno”, opina Ernesto Zambrana.

“Como todo movimiento, no es la varita mágica que va a cambiar, es sólo el inicio de un largo y doloroso proceso, que recién se logra después de 15 años”, comenta el historiador Alcides Parejas.

Y es que después de la revolución, la vida para los cruceños continuó siendo la misma, sólo cambiaron las autoridades. Al centralismo hispano le siguió el centralismo republicano.  Sin embargo, la gesta libertaria también significó una decisión de unidad, de no quedar al margen de un proceso que se había iniciado en toda América. Santa Cruz tuvo una participación diferente al resto del país, ya que en otras regiones habían constantes conflictos criollos y peninsulares, no obstante, en estas tierras orientales el ambiente era mucho más pasivo, más aún, teniendo en cuenta que la población cruceña, al decir de Gabriel René Moreno, el más alto exponente de la historia nacional, era  mayoritariamente realista. Por eso, aquí no hubieron mayores enfrentamientos, pero eso no quita la lucha a la que se tuvo que enfrentar.

Los cambios que enfrentó Santa Cruz se dieron inmediatamente después del cabildo realizado la tarde del 24 de septiembre de 1810. La primera medida que realizó la gobernación conformada en dicho acto fue la de liberar a los esclavos negros del Tao y después redactaron el Acta de pronunciamiento, que en una parte decía -según el profesor Alfredo Ibáñez Franco-: “En Santa Cruz de la Sierra a horas cuatro y media de la tarde del 24 de septiembre de 1810, el pueblo, sin distinción de clases sociales, acordó pronunciarse por la libertad de nuestro continente al igual que los demás pueblos. Acordó, también, deponer a las autoridades despóticas del Rey y sustituirlas por criollos que sientan nuestras necesidades y que traten con justicia a todos”.

También se acordó, como prueba de caballerosidad de los cruceños, dar amplia libertad a las autoridades realistas depuestas, siempre que no atenten contra el nuevo estado de cosas, pudiendo radicar y trabajar en nuestro pueblo o trasladarse a España o a otra metrópolis europea. Firmaron esa acta todos los miembros de la Junta Revolucionaria.

De ahí en adelante, las luchas cruceñas no pararon, por ejemplo, se unieron para lograr que el ferrocarril llegue hasta estas tierras, lucharon por conseguir las regalías del 11 por ciento, entre otras.

así sintetiza la historia de paula peña 

1810-1811

La Guerra de la Independencia en Santa Cruz empezó el 24 de septiembre de 1810, cuando los doctores que habían estudiado en Charcas se levantaron  y proclamaron el nuevo gobierno:  la “Junta Provisoria”, siguiendo el ejemplo de la Junta de Buenos Aires. El levantamiento lo liderizaron el Dr. Antonio Vicente Seoane,  el coronel Antonio Suárez, el cura José Andrés Salvatierra, Juan Manuel Lemoine y el argentino Eustaquio Moldes. Este último había llegado desde Buenos Aires y debía difundir las ideas a favor de la Patria.

1811-1813

El nuevo gobierno se mantuvo hasta la derrota patriota en Guaqui, junio de 1811, por las fuerzas realistas a mando del Gral. José Manuel Goyeneche, quien ordenó al  Tte. Cnl. José  Miguel Becerra, recuperar Santa Cruz. Becerra que dominaba Cordillera retomó la plaza y fue nombrado Gobernador Intendente de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. La ciudad quedó bajo el dominio realista hasta  1813. En marzo de 1813 fue recuperada por las fuerzas patriotas dirigidas por el Cnl. Antonio Suárez. Posteriormente Suárez fue  electo  representante al Congreso Constituyente de las Provincias Unidas de Río de la Plata, por lo que el coronel  Belgrano del segundo ejército argentino nombró al Cnl. Warnes como nuevo gobernador de Santa Cruz.  Santa Cruz en este momento ya había recuperado su antiguo status de capital de la gobernación, dejando de lado la dependencia de Cochabamba.

1813-1816

Warnes  gobernó Santa Cruz de 1813 a 1816. Durante su gobierno liberó a los esclavos negros, con los que formó el batallón de los Pardos Libres. Durante los tres años  se enfrentó con las tropas realistas. El enfrentamiento más importante fue la Batalla de Florida, en 1814, en la que  los patriotas vencieron al realista Joaquín Blanco. Warnes continuó la lucha contra el realista Francisco Udaeta, quien había escapado a Chiquitos. En 1815, en la Batalla de Santa Bárbara, Warnes venció a Udaeta y al gobernador de Chiquito Juan Bautista Altolaguirre, quienes contaban con cerca de 5.000 indígenas. Con los realistas vencidos, la provincia  quedó en manos patriotas. Warnes volvió a Santa Cruz y la mantuvo independiente hasta 1816.  Con la vuelta al trono de Fernando VII en 1814, llegó a América una nueva ofensiva del ejército español para reprimir a los rebeldes. Los realistas enviaron a Francisco Xavier  Aguilera, quien se enfrentó a Warnes en la Batalla de El Pari. En el enfrentamiento murió Warnes. 

1816-1825

La victoria realista de El Pari convirtió a Aguilera en el nuevo gobernador de Santa Cruz. El primer acto de su gobierno fue la exhibición de la cabeza de Warnes en una piqueta en la plaza principal. Ejecutó a  los sospechosos de pertenecer a la Patria. El gobierno de Aguilera restituyó la esclavitud, lo que complació a la mayoría de los cruceños.  Sin embargo, estuvo todo el tiempo asediado por José Manuel Mercado y sus montoneros. A pesar de varios intentos Mercado no logró retomar Santa Cruz. La noticia del triunfo patriota en Junín y Ayacucho, permitió a  Mercado tomar Santa Cruz y proclamar la independencia el 14 de febrero de 1825. Aguilera se escondió entre Santa Cruz y Vallegrande hasta 1828, cuando se levantó en nombre de Fernando VII, siendo derrotado por los republicanos. La provincia de Santa Cruz de la Sierra, se convirtió en el departamento de Santa Cruz que abarcaba los departamentos de Beni, Pando y el norte de La Paz. A partir de ese momento los cruceños consolidamos el territorio del Oriente para la recién creada Bolivia.

Hitos que marcaron la historia de Santa Cruz  

Muchos cruceños se trasladaron hacia el noreste del país atraídos por el caucho. Esto abrió mercado para el café, azúcar y otros.

La explotación de la goma atrajo apreciables ganancias y aumentó el circulante. Abrió mercados para muchos productos.

El auge de la goma en el noreste de Bolivia, desde mediados del Siglo  XIX hasta 1920, permitió un despegue en la economía de nuestro departamento. Miles de cruceños emigraron a esos lugares atraídos por el caucho, abriendo mercado a los productos tradicionales producidos en las haciendas.

La actividad de la extracción del caucho fue iniciada por  cruceños que se trasladaron hacia dicha región, es así que organizaron empresas dedicadas a la extracción de la goma. Una de éstas fue la organizada por Nicolás Suárez, así como la de Antonio Vaca Díez que fundó la The Rubber Orthon Bolivia Reserve, con razón social en Inglaterra.

Esta iniciativa fue seguida por empresas extranjeras dedicadas tanto a la explotación como al comercio, entre ellas: The Bolivian Rubber & Interprise, The Zongo Rubber State, The Galvez State, Boston Bolivian Rubber Company y otras.

La explotación de la goma que atrajo apreciables ganancias y aumentó  el circulante, permitió abrir mercado para algunos productos tradicionales. Se abrió mercado para el charque, el café, el azúcar y otros productos producidos en las haciendas, los mismos que eran transportados por vía fluvial. También dio lugar a que por lo menos ochenta mil personas salidas de Santa Cruz de la Sierra y pueblos aledaños emigraran a esa ciudad.

El “enganche” fue el sistema utilizado por los señores de la goma, para trasladar a los siringales la mano de obra esclava que partía de Santa Cruz, en  condiciones que, en los hechos, quedaba hipotecada para siempre, por los avíos que se les daba a cada uno de los enganchados para el sustento familiar, mientras estaban en los trabajos de las estradas gomeras. Muy pocos regresaron de esa  empresa, la fiebre amarilla, el progreso económico o la imposibilidad del retorno por la deuda contraída, hicieron que miles de cruceños se queden para siempre en los llanos y la selva de Mojos.

El  auge de la goma elástica en el mercado internacional, nos llevó a un conflicto bélico con Brasil. Se tuvo que hacer frente a una guerra  que empezó con un movimiento separatista urdido por los brasileños  y que desembocó en la llamada guerra del Acre, con la pérdida de un territorio rico en goma. Pese a que las fuerzas bolivianas, compuestas más que todo por siringueros de la Casa Suárez llevó la supremacía bélica, en la mesa de negociaciones, el gobierno de entonces perdió la guerra, gracias al  tratado de Petrópolis, suscrito a cambio de dos millones de libras esterlinas.

La bonanza por la goma no duró mucho tiempo, pues la explotación de las plantaciones inglesas -que llevó de contrabando las semillas de las plantas de goma a sus colonias en Africa y Asia y la caída del precio- afectaron tremendamente la actividad cauchera en la región. Hacia 1920 casi no quedaban  gestores de aquella empresa y sobrevino el desastre económico en Bolivia, Brasil y Perú.

La vinculación ferrocarrilera, un logro de muchos años de lucha

PRIMERA LOCOMOTORA • Llegó a Santa Cruz en 1955.

Santa Cruz demandó durante muchos años la construcción de una vía que la comunique con el occidente. 

Vincularse mediante el ferrocarril, fue para Santa Cruz un asunto de vida o muerte, y le demandó largos años de lucha en los primeros 30 años del Siglo XX. En 1904, la Sociedad de Estudios Históricos  lanzó el Memorándum a la Nación y al Congreso, exigiendo la construcción del ferrocarril.  El país prestó oídos sordos a ese  pedido de vinculación de los cruceños con el occidente de la República. Las protestas se iniciaron con la llegada al poder de Bautista Saavedra (1920 -1924), cuando se propuso la creación de la carretera Santa Cruz-Cochabamba en lugar de la línea férrea.  En 1920 se crearon en nuestra ciudad dos partidos políticos, ambos proponían la necesidad de conseguir el ferrocarril para Santa Cruz, llegando al enfrentamiento armado en 1924, en la revuelta conocida como “Ferrocarril o nada”. Al finalizar la Guerra del Chaco y durante el gobierno de Germán Busch se firmarían varias leyes y tratados: los tratados para la construcción de ferrocarriles con Argentina y Brasil, luego la ley de las regalías petroleras. 

La lucha por el 11 por ciento del petróleo fue victoriosa

EL 11 POR CIENTO • Las mujeres salieron a las calles.

Entre 1957 y 1959 el pueblo cruceño se alza en una lucha cívica por las regalías petroleras.

Entre 1957 y 1959 Santa Cruz se ve inmersa en nuevas luchas. Esta vez porque el gobierno central se negaba a hacer efectivo el pago por las regalías de petróleo extraído en el departamento, especialmente en la zona sur.  La lucha cívica fue liderizada por el Comité pro Santa Cruz, presidido por Melchor Pinto Parada y que fuera creado en 1951 con el fin de velar por los intereses del departamento.

Santa Cruz exigía que se le asigne el 11 por ciento del valor del petróleo extraído en su territorio, tal como lo dispuso la Convención de 1938 y la Ley promulgada el 15 de julio de 1938, durante la presidencia de Germán Busch.  Esta disponía que el 11 por ciento del valor del petróleo producido fuera asignado al departamento en cuyo territorio fuera obtenido.

Para exigir que se cumplan estas disposiciones, pues Santa Cruz era el departamento donde más se explotaba petróleo, nuestro departamento se ve en nuevas luchas frente al Estado central.  Esta vez los cruceños vencieron y lograron su objetivo.